Este martes 3 de enero se dio inicio formal al proyecto de Reconversión CCU Limache, iniciativa que busca rescatar el patrimonio cervecero, representado en este emblemático edificio fundado en 1883.

CCU Limache explanada de acceso

La construcción albergará un museo y abrirá sus jardines y espacios a la comunidad para que todos puedan vivir la experiencia de conocer la tradición cervecera en el país y entregar a los vecinos de la comuna un espacio patrimonial único.

En la instancia, el equipo compuesto por las oficinas de arquitectura Klotz y SML lideradas por los arquitectos Mathias Klotz y Sebastián Mundi, el museógrafo Pedro Silva y la paisajista Francisca Saeltzer, detallaron los principales conceptos que proponen desarrollar en el espacio, para crear un innovador diseño que une lo nuevo con lo antiguo.

Este tiene como propósito redescubrir la comuna desde una perspectiva diferente e inédita, a través de una mínima intervención de la estructura existente, recuperando el hito arquitectónico y su posición de centralidad en la ciudad de Limache.

Junto con lo anterior, la compañía dio inicio a las mesas de relacionamiento comunitario con las autoridades, las juntas de vecinos y los distintos grupos de interés, para desarrollar este proyecto a través del trabajo colaborativo con las comunidades de la zona.

Felipe Wielandt, Gerente del proyecto Reconversión CCU Limache destaca:

Este proyecto es clave para la compañía, porque es reflejo de la importancia que tiene para CCU continuar con la tradición cervecera en el país. Con esta reconversión podremos entregarles a los vecinos un activo patrimonial y turístico que representa también su historia, y darle un reconocimiento a todos los colaboradores que han sido parte de esta trayectoria.

El proyecto que será ejecutado por el equipo de arquitectos, museógrafos y paisajista busca una armonía y equilibrio con su entorno, siendo respetuoso con el medio ambiente. P

Por esto, el paisajismo respetuoso con el paisaje nativa junto con la maquinaria al exterior entregará al visitante un museo abierto al aire libre, el que además realzará las características del paisaje local, generando un vínculo permanente con los vecinos de la comuna.

Por su parte, el alcalde de Limache, Daniel Morales, señala:

Hoy día estamos en presencia de un momento histórico para nuestra ciudad. Vuelve a recobrar vida, vuelve a activarse un edificio que es emblemático, no solo desde el punto de vista arquitectónico, sino que el carácter patrimonial que éste envuelve. Es una forma también de demostrar que el patrimonio debe ser un patrimonio vivo, activo, y acá hay una privado que invierte y eso le da un realce al hito que hoy estamos participando, que, en la práctica, refiere a como un patrimonio se integra a la ciudad y no se transforma en obstáculo del desarrollo, sino que en un impulsor del desarrollo.

Para Felipe Wielandt:

El proyecto permitirá, tanto a las comunidades actuales como las del futuro, conocer la historia cervecera del lugar y del país a través del museo, conociendo la experiencia sobre el proceso productivo y de la historia de las personas y la comunidad que dio vida a la Cervecería de Limache. Además, las puertas abiertas permitirán que todos los vecinos y a todos quienes tengan interés en la cultura, el patrimonio industrial y la cerveza, puedan conocer y ser parte de este gran proyecto.

Sobre la ex Cervecería CCU Limache

La Cervecería Limache es parte del origen de CCU y de la industria cervecera nacional. Dedicada a la destilación de aguardiente, fabricación de licores y cerveza, tuvo gran auge en 1889, cuando se fusionó con la ex cervecería de Joaquín Plagemann, dando origen a la “Fábrica Nacional de Cerveza y Hielo”, empresa que luego se unió a Cervecería de Gubler y Cousiño, formando la conocida Compañía Cervecerías Unidas, en 1902.

Por muchos años, Limache fue un centro de operaciones de CCU, siendo reconocido por la calidad de sus productos. Un lugar de grandes innovaciones, y avances tecnológicos, como la primera maquinaria para tapar las botellas, por ejemplo.

Su edificio se transformó en un emblema para la ciudad y fueron muchas generaciones y familias las que trabajaron en esas instalaciones.

A principios del siglo XX llegó a contar con seiscientos operarios en total. La fábrica cerró en 1993 y las operaciones se trasladaron a Quilicura, y se mantuvo como bodega de CCU hasta el día de hoy.

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