
El objetivo de Pizarro es hacer frente al creciente número de casos en los que personas son drogadas mediante la mezcla de sustancias en sus bebidas, resultando en la pérdida de conocimiento y otras graves consecuencias.
Su dispositivo es desechable, de bajo costo, y puede detectar estas sustancias en cualquier bebida.
El sistema desarrollado es un dispositivo basado en electrodos serigrafiados, todo en un espacio del tamaño de un chip.
Se añade una gota de la bebida en cuestión, y el dispositivo genera una respuesta electroquímica que se monitorea a través de un potenciostato, un aparato más pequeño que un celular.
Este dispositivo arroja un resultado en corriente que indica la presencia de drogas. Es pequeño, portátil, y solo requiere unas gotas de muestra.
En términos simples, el dispositivo es un test de tamaño reducido, similar a los tests de COVID-19, que entrega una alerta en pocos minutos.
Actualmente, no existen herramientas que detecten drogas como atropina, escopolamina, fármacos Z y benzodiazepinas.
Pizarro señaló que, aunque el proyecto está en fase experimental, las pruebas han demostrado buena efectividad en la detección de drogas psicoactivas como la escopolamina y la atropina.
A pesar de los buenos resultados iniciales, Pizarro afirmó que aún quedan muchos aspectos por estudiar, como los efectos de posibles interferentes en las muestras. Su objetivo a mediano plazo es comercializar el dispositivo.
Este proyecto se enmarca en un proyecto de iniciación de Fondecyt con una duración de tres años, estando actualmente en su segundo año de desarrollo.
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