Por El Mercurio

Cistián Berner es un productor lechero de la comuna de Llanquihue, quien, frente a los altibajos de su actividad, estaba buscando alternativas productivas.

Flor de lúpulo

Poco tiempo después llegó al lúpulo, producto indispensable para la industria cervecera, tras descartar la posibilidad de plantar cerezos, por sus altos costos de establecimiento.

Hoy es un muy buen momento para cultivar, porque cada vez hay más cervecerías que están requiriendo lúpulo en el país; además, los altos índices de inflación más el cambio monetario con el dólar alto están haciendo más difícil la importación.

Berner considera que es posible desarrollar el cultivo en Chile, que por ahora es muy incipiente, ya que se calcula —no hay cifras oficiales— quela superficie cultivada en el país apenas llega a las 15 hectáreas.

El cultivo ha tenido en otros momentos algunos intentos de crecimiento —alcanzó a llegar a 50 hectáreas pero no estaba la posibilidad actual por la demanda existente, dice.

Me había enfocado en cerezos principalmente, pero es muy caro. En cambio, el lúpulo, si bien no deja de costar, por una hectárea de cerezos más o menos se hacen dos de lúpulo y no depende del comercio exterior. Además, está demostrado, porque mi cosecha la tengo vendida hace dos años.

Cristián Berner, quien preside actualmente la Asociación de Productores de Lúpulo de Chile, está aún en etapa de medición del comportamiento de algunas variedades.

Tiene un patio experimental de un cuarto de hectárea para seguir estudiando resultados. Sin embargo, su proyecto a ocho años es llegar a siete hectáreas plantadas, mientras que el sueño en la asociación es llegar a cubrir la demanda nacional.

Incluso resalta que multinacional alemana Hopsteiner, de las más grandes a nivel mundial en producción de lúpulo, está poniendo sus ojos en Chile, ya que estaría haciendo algunos ensayos en la zona de Paillaco, Región de Los Ríos.

Estas buenas perspectivas que se ven para el cultivo se vieron refrendadas luego que se conociera un estudio de la Universidad Austral que determinó que el cultivo del lúpulo tiene potencial de ser desarrollado en el país, ya que los principales países productores a nivel mundial, en condiciones de cambio climático, como sequías y otros fenómenos derivados del calentamiento global, pueden verse más afectados que la zona sur de Chile.

Lo que se muestra es que, obviamente, hay zonas de mejor producción, principalmente en el valle central o que estén más cerca de los cuerpos de agua y otras con menos potencial como las áreas precordilleranas.

La doctora Carolina Lizana, impulsora del proyecto señala:

La buena noticia es que, en los escenarios de cambio climático, incluso las condiciones podrían ser mejores para la producción en la región, siempre y cuando haya agua disponible para riego, ya que es un cultivo que solo con la lluvia no alcanza a completar su ciclo.

Según la investigadora del Instituto de Producción y Sanidad Vegetal de la Universidad Austral de Chile, se detecta interés por la industria de contar con un producto conocido y fresco.

Es un cultivo interesante, porque es innovador. Hay una oportunidad de suplir, al menos en parte, con producción nacional una demanda creciente. El cultivo se adapta muy bien, pero hay que desarrollar tecnología nacional o importarla para que los productores puedan hacer una cosecha y poscosecha adecuadas y de esa manera, entregar un producto de calidad. Los productores de cerveza quieren un producto estandarizado; si no, van a seguir prefiriendo las importaciones.

Aparte de tecnología, Carolina Lizana señala que falta también hacer un estudio de mercado, que tienen en carpeta, para dimensionar la demanda.

Recalca que el potencial productivo es alto, pero hay una inversión fuerte que tiene que realizar el productor.

Según un estudio preliminar que realizaron, al tercero cuarto año se puede empezar a tener retornos.

También cree necesario explorar otros mercados para el lúpulo, fuera de la cerveza, para darle mayor seguridad al productor de la venta de su producto.

Hay interés interno, sobre todo de las cervecerías artesanales, que quieren tener acceso a un lúpulo más fresco, que tenga trazabilidad, que sepan si es producción del año, porque las producciones importadas no necesariamente son de la mejor calidad y, a veces, como ocupan volúmenes más pequeños, las empresas abastecedoras fraccionan los volúmenes y los reenvasan, con lo que se pierde trazabilidad.

En el estudio se hizo una zonificación por ecotipos nacionales derivados de lúpulos que introdujeron los colonos alemanes y que se fueron quedando después casi como plantas de jardín que se adaptaron a las condiciones de la región.

El estudio mostró mejores perspectivas para los ecotipos nacionales desde el punto de vista de su crecimiento, pero no respecto de alfa y beta ácidos, que son los componentes que se buscan en la cerveza para dar amargor.

Estos ecotipos son más bien aromáticos, pero no son tan ricos en la entrega del amargor que se busca, de ahí que la idea sea diversificar su uso.

“Estamos buscando otros potenciales usos, como para la industria cosmética o farmacéutica”, dice la autora de la investigación, aludiendo a cremas para lubricación de la piel, jabones, geles lupulados, derivados de los aceites esenciales y resinas de las que se pudieran extraer ciertas moléculas o principios activos.

En el estudio se establecieron dos patios experimentales y también se tomaron datos de otros patios de lúpulos desarrollados por productores de la región, se desarrollaron prácticas agronómicas adecuadas y se generó un manual técnico-productivo, el primero adecuado a las condiciones de suelos y clima locales.

Por ahora falta ajustar más el tema de la fertilización, considerando aspectos como la acidificación del suelo, la aplicación de nutrientes en cantidades adecuadas y también micronutrientes.

Respecto de los manejos, como el número de guías que se dejan para conducir, el riego, porque tiene una tasa de crecimiento muy alta, la aporca delas plantas o el entutorado, señala que son prácticas más o menos estándar.

Respecto de la cosecha, Carolina Lizana destaca que a una escala mayor tiene que ser mecanizada, que tiene alto costo.

Esto, porque es necesario peletizar, sellar al vacío y guardar en frío el producto para evitar que los aceites esenciales y las resinas se volatilicen.

“Plan de zonificación edafoclimática para el cultivo del lúpulo en la Región de Los Ríos” se llamó el proyecto, que partió en 2019, financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional del Gobierno Regional y su consejo a través de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo.

La idea fue establecer un plan de zonificación del cultivo en la región en escenarios actuales y futuros, y proyectar también si el cultivo va a ser viable y productivo, y si mantendrá su calidad en escenarios de cambio climático al 2050. Esto, porque, como sabemos, han ido aumentando las temperaturas y se han ido produciendo escenarios de sequía, y este cultivo tiene una duración de unos 20 años productivos perfectamente.

Se trató de ver en qué zonas se adaptan mejor los principales ecotipos del cultivo dentro de la Región de los Ríos, en el clima actual y cómo se podrían comportar en el futuro.

Según la investigadora, los ecotipos regionales de lúpulo Ranco, La Unión y Valdivia se adaptan bien a diferentes condiciones edafoclimáticas actuales y futuras de la zona sur, siempre que haya disponibilidad de riego.

Su rendimiento promedio bordea los 200-300 gramos de conos seco por planta, siendo inferior al de las variedades comerciales.

Otra de las conclusiones del estudio indica que los conos de lúpulo de los ecotipos nacionales se caracterizan por tener un perfil aromático y bajo nivel de alfa ácidos aproximadamente la mitad del producido por las variedades comerciales—, por lo cual pueden ser más atractivos para dar aroma a la cerveza y para otras industrias, por ejemplo, la cosmética

El ecotipo Ranco presentó los mejores rendimientos, mientras que La Unión tiene mejor aceptación y características organolépticas, como aroma, cuerpo y calidad del amargor, que Ranco, en la formulación de una cerveza tipo Pilsner.

El estudio concluyó que es posible construir un patio de lúpulo de 550 m2 con materiales locales y con un costo abordable por programas de fomento enfocados en la pequeña agricultura —$8.000.000, aproximadamente—, pero sin considerar inversión en maquinarias ni en implementación de poscosecha.

El costo estimado para establecer una hectárea, con cosecha mecánica y equipos de poscosecha, asciende a cerca de $120 millones, considerando que el valor de herramientas y equipos comprende el 60% de la inversión.

En este sentido, proyectos de mayor superficie o proyectos asociativos permiten diluir este importante ítem que es requerido para alcanzarla calidad del producto cosechado, indica Carolina Lizana.

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